La ciencia prueba que las pantallas mal usadas enferman

Distintos estudios demuestran lo nocivo que es para los más chicos el uso de las pantallas a la hora de acostarse. Leé en esta nota, las claves para trabajar en familia la regulación del uso de la tecnología.

  • El uso de las pantallas es dañino para los chicos chiquitos.
  • El excesivo uso de dispositivos podría asociarse con la obesidad.
  • Usar pantallas antes de dormir puede generar problemas de sueño y disminución de la calidad de vida.
  • Pasar demasiado tiempo en las redes sociales puede causar problemas e incluso depresión.

Todas estas frases pueden parecer recomendaciones de padres desesperados que no saben cómo convencer a sus hijos de que la tecnología puede ser maravillosa pero también puede ser poco conveniente. Y justamente, estas son las conclusiones a las que se llegó después de varios estudios científicos.

Así, los investigadores buscaron pruebas sobre lo que a priori parecían solo presunciones y las encontraron. Pero no solo las ciencias médicas encendieron señales de alerta. Incluso en Silicon Valley, uno de los centros de desarrollo tecnológicos más importantes del mundo, están preocupados por el efecto de la exposición a la tecnología en los jóvenes.

Lo cierto es que hay recomendaciones en las que todos coinciden: dejar los teléfonos fuera del dormitorio y de la mesa durante las comidas familiares. Además, hay consejos sobre los contenidos que se comparten: “si genera dudas, no lo subas”. Y también hay consenso sobre la necesidad de que los chicos hagan más ejercicio.

Para probar las consecuencias del uso de las pantallas sobre el sueño de los niños, investigadores británicos estudiaron a 6616 chicos, con una edad promedio de 12 años, que informaron sobre el uso de teléfonos móviles, tabletas, lectores electrónicos, computadoras, reproductores de medios portátiles, televisores o consolas de juegos durante la última hora antes de acostarse. También completaron un cuestionario de 10 ítems que mide las preocupaciones y el estrés, el funcionamiento social y otros determinantes de la calidad de vida. Los niños informaron la hora de acostarse, cuánto tardaron en dormirse y cuánto duraron sus horas de sueño. uno de cada 2 dijeron que usaban al menos una pantalla cuando iban a acostarse. Y este uso nocturno de la pantalla se asoció con un mal sueño: ya sea con dificultades para conciliar el sueño o para despertarse muy temprano.

Por si quedan dudas: el uso de pantallas a la hora de irse a dormir se asoció con un 60% más de probabilidades de quedarse dormido a la hora de despertarse y esos chicos tuvieron puntuaciones más bajas en las pruebas de calidad de vida que realizó el estudio. Además, el uso de pantallas en una habitación oscura se asoció con peores resultados de sueño que usarlos con las luces encendidas.

Otro estudio sobre el uso de las redes sociales y la salud mental de 11000 adolescentes descubrió que el uso prolongado de las redes sociales podría tener un efecto negativo en los patrones de sueño, la autoestima y la imagen corporal, y exponer a los jóvenes al bullying cibernético.

También se demostró que el uso excesivo de las pantallas y las redes sociales estaba relacionado con los síntomas de la depresión. Cerca del 40 por ciento de las niñas y el 25 por ciento de los niños experimentaban acoso online, por ejemplo.

La Academia Americana de Pediatría de Estados Unidos dio pautas específicas en 2016 sobre el tiempo de uso de pantallas y el momento en el que deberían comenzar a usarse e instaron a los padres a mantener a los bebés menores de 18 meses alejados de los dispositivos y a restringir el tiempo que los chicos pequeños usan las pantallas.

Todavía no existen reglas o normas generalizadas de como regular el uso de pantallas a nivel poblacional y como bien se sabe cada familia es un mundo. Establecer reglas claras de uso de las tecnologías en casa es importante y mas allá de las edades que se mencionan en este artículo es clave dar el ejemplo y como adultos evitar el uso excesivo del celular frente a los niños.

No es fácil pero más difícil será contrarrestar las consecuencias negativas en el futuro.

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