Cuáles son los alimentos menos convenientes que se le pueden dar a un chico

¿Qué alimentos deben estar en el menú de nuestros hijos? ¿Qué pasa si quieren comer algún producto no saludable? Leé la nota y encontrá la forma de mejorar la dieta de toda la familia.

Las dietas de los chicos se deterioraron bastante en las últimas dos generaciones, lo que lleva a un aumento de las tasas de obesidad y sobrepeso infantiles, lo que, a su vez, los pone en riesgo de otras enfermedades y de tener vidas más cortas. Comida chatarra, snacks, galletitas, alfajores, comida precocida, enlatados, alimentos procesados, gaseosas, jugos envasados son solo algunos de los elementos que empobrecen las dietas de nuestros hijos y administrados en exceso pueden tener consecuencias de largo plazo.

Muchos especialistas los llaman alimentos de “conveniencia”, porque son fáciles de preparar, están al alcance de la mano y hasta pueden ser más baratos que otros productos más saludables. Se trata de alimentos procesados, preparados en grandes industrias por ingenieros en alimentos que los diseñan para que sean ricos y fáciles de obtener y consumir. Y (aquí va una de las cosas más preocupantes) concebidos para que nuestros chicos los amen y queden contentos (o terminen un berrinche) ante la sola promesa de que los van a comer o beber.

Es entendible que la vida moderna atente contra la posibilidad de que padres o madres pasen horas dentro de las cocinas haciendo platos muy elaborados o tengan la casa y en todo momento abastecida de alimentos frescos y saludables. La falta de tiempo para cocinar y la carencia de planificación para realizar las compras son los principales enemigos de una dieta saludable y los principales aliados de la comida “coveniente”.

Es que muchas veces es más fácil recurrir a lo que las góndolas del supermercado, la voz en el otro lado del delivery o la aplicación del celular nos ofrecen. Pero cada vez que elegimos esa opción, que se recomienda que sea la menor cantidad de veces posible, tenemos que tener en cuenta qué es lo que estamos poniéndoles en la mano o en la boca a nuestros pequeños y a nosotros mismos.

La mayoría de los alimentos de conveniencia proporcionan poco valor nutricional y contienen cantidades excesivas de sodio, azúcar, grasas saturadas y están cargados con conservantes, colorantes no naturales y saborizantes artificiales.

El ansia por comer este tipo de alimentos que vemos en los chicos (y también en los grandes) tiene más que ver con los sabores y texturas que los ingenieros en alimentos les adicionan que a los ingredientes originales que contiene el producto. Pensemos en un paquete de papas fritas: lo que más recordamos es la sal, el aceite en el que fueron fritas y su crocancia. La papa en sí misma queda en absoluto segundo plano.

Los alimentos de “conveniencia”, entonces, poseen una sobrecarga sensorial que nos “engancha” y  que los convierte en prácticamente adictivos porque sentimos la necesidad de volver a probar su sabor satisfactorio una y otra vez.

Otro ejemplo típico de la comida “conveniente” son los sachet o frasquitos con puré de comida para bebés, que aparecen como una bendición para los padres ocupados y para chiquitos que reclaman comida en cualquier momento y en cualquier lugar. Parece que ofrecen la combinación perfecta de salubridad (porque contienen principalmente frutas y verduras en puré, a menudo orgánicas sin azúcar agregada) y practicidad (porque presentan una variedad infinita de combinaciones de sabores listas para que tu chiquito coma).

Este tipo de alimentos en cualquier momento en el que el chico lo pida (o nos parezca que se vaa calmar si se lo damos) podría contribuir a acostumbrar al bebé a comer a deshora y a demandar para  que le den comida.  Pero además, un uso particularmente excesivo de los sachets también puede complicar una etapa crucial de la alimentación y el desarrollo oral: cuando el chiquito está aprendiendo a masticar y tragar alimentos blandos, lo que además ayuda con el habla.

Como siempre decimos, una de las mejores maneras de evitar que nuestros hijos coman este tipo de alimentos es no tener estos productos en casa. Elegir productos saludables para la alacena y la heladera, como frutas, yogur, queso, cereales integrales y frutas secas. Y que ese alfajor o ese paquete de papas fritas sean solo la excepción para ocasiones especiales y no la regla.

Dr. Adrián Cormillot

FUENTE: http://nutriditos.com.ar

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