Colecho: todo lo que tenés que saber

Pros y contras de una práctica familiar cada vez más recomendada. Enterate todo en esta nota.

Hacer colecho no es otra cosa que la práctica de compartir la cama entre padres y su bebé. Esta costumbre genera polémica y despierta adherentes y detractores. Los partidarios de hacer colecho creen que la cama de los padres es el lugar más adecuado para que duerma su bebé. Pero para otros resulta preocupante porque podría no ser seguro y hay quienes también lo consideran incómodo. Lo cierto es que se le encuentran muchas ventajas y hay muchas maneras de practicarlo de manera segura. 

La principal preocupación de los especialistas es que el colecho puede generar accidentes asociados con el momento de dormir y se asoció con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), que se define como la muerte repentina e inesperada de un niño menor de un año aparentemente sano.

Los partidarios del colecho creen, y algunos estudios científicos lo ratifican, que compartir la cama fomenta la lactancia materna (porque durante la noche dar la teta al bebé que está cerca es más conveniente); facilita que una madre lactante obtenga su ciclo de sueño sincronizado con el de su bebé; ayuda a que los bebés se duerman más tiempo y más fácilmente y ayuda a los padres a recuperar la cercanía con su bebé después de haber estado separados durante la jornada laboral.

A pesar de las ventajas, varios grupos médicos advierten a los padres que no deben dormir a sus bebés en camas para adultos debido a graves riesgos de seguridad asociados con que las camas de los adultos no guardan las condiciones que requieren las cunas de los bebés. Por eso, hay quienes estiman que compartir la cama pone a los bebés en riesgo de asfixia, estrangulamiento y muerte súbita. Los estudios han encontrado que compartir la cama es la causa más común de muerte en los bebés, especialmente antes de los tres meses.

Por eso, para evitar los riesgos para el bebé de compartir la cama mientras disfrutan de los beneficios del colecho hay algunas cuestiones para tener en cuenta:

* Hay algunas cunas adosables al colchón de los padres, que lo mantienen en un espacio seguro, pero a la misma altura;

* Debería evitarse que antes de los tres meses, los bebés duerman en el mismo colchón, en medio de sus padres;

* Colocá siempre al bebé boca arriba para dormir para reducir el riesgo de muerte súbita:

* No dejes al bebé durmiendo solo en una cama para adultos;

* No coloques al bebé sobre una superficie blanda para dormir;

* Asegurate de que la cabecera y el pie de su cama no tengan aberturas o recortes que puedan atrapar la cabeza del bebé;

* Asegurate de que su colchón encaje perfectamente en el marco de la cama para que tu bebé no pueda quedar atrapado entre el marco y el colchón;

* No uses almohadas, edredones, acolchados en los que el bebé pueda enroscarse;

* No bebas alcohol ni uses medicamentos o drogas que podrían impedirte despertarte o darte cuenta de que estás encima del bebé.

Otra de las preocupaciones de los padres es la de perder intimidad ante la presencia del bebé en la cama. El puerperio suele ser un período de baja actividad sexual entre los padres y la presencia del bebé en la cama puede convertirse en un factor más de desencuentro. Pero quienes son partidarios del colecho recomiendan que la pareja busque otros espacios de la casa para mantener relaciones sexuales, cosa que hasta puede ayudar a recuperar la libido de la pareja.

Como alternativa al colecho o como una instancia de transición entre el colecho y la mudanza a su propio cuarto existe la posibilidad de que el bebé duerma en un catre, moisés o cuna en el mismo cuarto que sus padres, pero no en la misma cama. Esta es la recomendación general de los pediatras al menos hasta los seis meses de la vida del bebé con fines de evitar el síndrome de muerte súbita.

Fuente: Nutriditos

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