¿Se acuerdan de la comida casera? por Adrián Cormillot

Durante mi infancia los sábados a la noche eran muy especiales. Mi madre se tomaba el lujo de no cocinar la cena y estaba consensuado que esa noche, la comida se traía de afuera de casa.

Las rotiserías de mi barrio estaban en un radio de seis cuadras, y solamente había 2. Todavía recuerdo el recorrido de esas varias cuadras que realizábamos junto a mi  familia, que terminaba con mi emoción infantil de llegar y ver aquella vidriera empañada por el calor del spiedo. Detrás de esa nube de humo que se condensaba al alcanzar el vidrio, se encontraban los pollos, debajo de la luz, tan dorados como crocantes, todos prolijamente acomodados en la maquina giratoria de la rotisería.

Era un momento que interrumpía las rutinas de las comidas semanales y el sabor estaba garantizado. Nada de muy crudo o muy cocido, o poca sal.  El pollo al spiedo de la rotisería era como traer un lujo culinario a casa.

Pero la cantidad de grasa del pollo de esa época, la cantidad de sal, la porción XL era parecida a lo que vemos hoy en día en restaurantes y deliverys… Continue reading